Cada 2 de septiembre se celebra el Día del Equipier y en Río Negro es una fecha que tiene un significado especial.

Hay trabajos que se ven y otros que resultan fundamentales para que todo esté pronto cuando llega la hora de salir a la cancha. Detrás de cada entrenamiento, cada partido y cada camiseta hay personas que dedican buena parte de su vida al club.
Una de ellas es Jorge Delgado, equipier de nuestra institución desde hace aproximadamente tres décadas.
“Hace 30 años más o menos. Comenzamos en el baby, dando una mano”, recuerda sobre sus primeros pasos en una tarea que con el tiempo pasó a ocupar un lugar muy importante en su vida.
Un trabajo de lunes a lunes
La tarea del equipier comienza mucho antes de que ruede la pelota y continúa cuando todos los demás ya se fueron.
“Nuestro trabajo es de lunes a lunes, con el lavado de equipos y chalecos y acondicionando los materiales para los entrenamientos. Los días de partido intento estar dos horas antes para que no falte nada”, cuenta Jorge.
Una responsabilidad que asume teniendo presente el lugar al que representa: “Lo tomo con mucho cariño y responsabilidad, sabiendo que hay que estar a la altura de una institución grande”.
Una historia que comenzó con su padre
La relación de la familia Delgado con Río Negro atraviesa generaciones. Su padre fue parte de nuestra institución y terminó siendo una figura fundamental para Jorge.
“Mi padre primero fue canchero en Río Negro y estuvo dando una mano de equipier en los años que yo jugaba en el baby”, recuerda.
Pero el legado fue mucho más allá de una función dentro de un equipo de fútbol.
“El tiempo fue pasando y la enseñanza del viejo fue fundamental, no solo en el fútbol sino también en la vida: la responsabilidad de cumplir en todo, tanto en lo laboral como en lo humano”.
Hoy la historia tiene un nuevo capítulo. Su hijo juega en Río Negro y Jorge puede verlo defender los mismos colores a los que su familia ha dedicado tantos años.
“Todavía no lo puedo creer. Es un orgullo y una emoción que es difícil de explicar con palabras”.
Cuando le preguntamos qué lugar ocupa Río Negro dentro de los Delgado, su respuesta resume buena parte de esta historia: “Una parte muy importante. Somos una familia casi 100% de Río Negro”.
Los vínculos que quedan para siempre
Treinta años inevitablemente dejan cientos de historias. Sin embargo, Jorge pone el foco en algo que va mucho más allá de resultados y campeonatos: las personas.
“Pasaron muchos momentos diferentes e importantes, pero el reconocimiento de jugadores que están y que han pasado por el club, encontrártelos en una cancha o en la calle, que te saluden y recordar anécdotas, es muy lindo”.
Muchos de esos vínculos continúan hasta hoy. Jorge mantiene contacto con jugadores y entrenadores que han pasado por nuestra institución y recuerda especialmente al Dr. Cabeza Rondó, a quien define simplemente como “un fenómeno”.
Una camiseta y parte de una vida
Para cerrar, le planteamos una pregunta diferente: después de tantos años preparando la indumentaria de Río Negro, ¿qué significa entregarle nuestra camiseta a un jugador antes de que salga a defenderla?
Jorge lo resumió en una frase que quizás explique mejor que ninguna otra cosa lo que significa ser equipier durante tres décadas:
“Te entrego parte de mi vida. Sé que la vas a defender hasta lo último”.
En el Día del Equipier, nuestro reconocimiento a Jorge y a quienes realizan una tarea imprescindible, muchas veces lejos de las miradas, para que cada plantel de Río Negro tenga todo pronto cuando llega el momento de defender nuestros colores.
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