“En Río Negro fue todo a pulmón” dijeron varios de los protagonistas más importantes de la historia. La imposibilidad de contar con personas con un importante poder adquisitivo generó que un barrio entero se consustanciara con aquel club que nacía a fines del 30 y principios de los 40.
Los primeros tiempos no fueron fáciles. Pero el no bajar los brazos fue fundamental. Aparecen nombres que marcan la gran historia como Orosmán Espinosa, Oribe Tempone, Antonio Senattore y Valentín Durán.
En 1947 logró el primer ascenso, descendió en 1952 y debió esperar hasta 1957 para llegar al círculo de privilegio en forma definitiva. A partir de ese momento el trabajo de Rodolfo Amengual Barrera resultó relevante, modificando las estructuras futbolísticas.
El primer jalón es del año 1965, aquella generación llena de pibes levantó la primera copa local. Río Negro se preparó para no descender, y el campeonato lo terminó sorprendiendo.
La década del 80 lo tuvo como dominador absoluto. En 1980 gana todos los campeonatos que se juegan, en el 81 obtiene el “Ciudad de San José” y por primera vez es campeón del Sur.
En 1986 gana la Liguilla, el “Ciudad de San José” y el Departamental, cerrando la década con triunfos en 1989. Una época impresionante que cimentó la mística cebrita.
El año 1990 marcó un quiebre en el club ya que se llegó al título más añorado: La Copa de Campeones de OFI.
La Tribu fue por más y ganó las dos Recopas de 1991 y 1992 frente a Fritsa de Tacuarembó. El dominio local se mantuvo ganando en 1996, 1997, 1998 y 1999.
El nuevo siglo vino con transformaciones. Río Negro se adjudica la Liga Mayor del 2002, 2014 y 2016. Con obras importantes en el 19 de Abril, el club se encuentra en crecimiento exponencial.
Río Negro está de pie y las nuevas generaciones respetan aquel legado que dejaron los viejos visionarios.
Texto: Ricardo Piñeyro